
La terraza de esta casa está llena de plantas y flores, parece un bosque en miniatura.
Las plantas tienen la cualidad de hacer sonreir a los humanos y son más felices cuando están cerca de ellas. Nosotros también hacemos que se diviertan.
Os voy a contar una historia que me contaba mi abuelita Dulce, se llamaba Dulce porque olía a chocolate, ¡hum qué bueno!. Un día cuando tenía casi 900 años, mi abuelita se convirtió en polvo de estrellas. Y yo la miro por la noche brillando en el cielo ... para mí es la estrella más bonita... bueno, os voy a contar una historia tan pequeña tan pequeña como una almendrita.
